Lidia y Adrián: la boda en que triunfó la ilusión

Lidia y Adrián (13/09/2016). La boda en que triunfó la ilusión

Lidia y Adrián recorrieron un complicado camino para alcanzar uno de sus mayores sueños: casarse. Pero dicen que las cosas difíciles son las que más satisfacción producen. En su caso, la sonrisa imborrable de nuestros rostros durante todo el transcurso de su día B lo dice todo. En el diseño y montaje de la papelería y la decoración quisimos reflejar el esfuerzo y la ilusión que les habían llevado a conseguir su boda, y cargar de significado cada detalle de la celebración de su historia. En primer lugar, diseñamos las invitaciones en forma de una oferta de empleo muy especial: buscábamos invitados para la boda, y les explicábamos la historia, qué se esperaba de ellos, cómo serían recompensados y por qué reunían el perfil perfecto para acompañarles en su día. El resultado fue divertido y quedó lleno de sentido, en relación a la situación que la pareja había atravesado cuando empezaron a pensar en su boda.

Con el diseño de la envoltura empezamos a perfilar la temática retro y romántica que imprimimos a la boda en su conjunto. Compramos sobres de celulosa blanca y los decoramos con blondas negras, a modo de marco del círculo blanco en el que escribimos el nombre de cada invitado. Cerraba el sobre una original cinta de washi-tape en la que podía leerse el mensaje mecanografiado “All You Need Is Love”.

La sesión preboda de estilo “bucólico” dio mucho juego, y los novios decidieron utilizar las fotografías para crear un detalle personalizado para sus invitados. Buscaban algo a la vez útil y especial; nunca les habían gustado los adornos que acaban acumulando polvo en las estanterías. Por ello, encargamos chapas con forma de espejo de mano para las mujeres, y de llaveros e imanes abrelatas para los hombres; todas ellas llevaban impresas fotos de su reportaje de pareja. Cada detalle fue envuelto junto a un pequeño jabón de glicerina artesanal, fabricado por la novia.

La love session fotográfica dio también lugar a un pequeño álbum que hizo las veces de libro de firmas, anunciado por otro marco de estilo retro, de los que tanto nos gustan, en el que podía leerse: “Regálanos tus mejores deseos”.

En cuanto al seating plan y los meseros, decidimos ambientar ambas cosas en torno a una afición que siempre había unido a Adrián y Lidia, la música. Las mesas de los invitados del novio se convirtieron, así, en canciones de Rosana, y, las de la novia, en títulos de la discografía de Ismael Serrano. Cada cartel estaba decorado con mimo y contenía, además de la lista de los comensales, la letra de cada pieza, escogida por ser parte de la banda sonora de sus vidas y de su historia. Partituras y notas decoraban también el gran panel del protocolo, situado en el jardín del hotel donde se celebró el cocktail previo a la cena, junto a al rincón de firmas y un photocall de tipo vintage, compuesto por un decorado de cortinas y una mesa surcada por un camino de arpillera, decorado por flores siempre vivas.

Llegados al tema de las flores, la novia siempre había tenido claro que su ramo sería un bouquet redondo de claveles. A pesar de la inmerecida mala fama que posee esta flor en el ámbito nupcial, agrupada en ramilletes compactos, confiere una impresión de flor única, delicada y romántica que enamora.

Además, su asequible precio encajaba a la perfección con su idea de celebración low cost, por lo que decidieron montar también la decoración de la iglesia sobre la base de una combinación de claveles y paniculata, en la gama cromática blanco-fucsia, inserta en jarrones, cestas, bolas de hilo y lazos de tul confeccionados de forma muy económica a partir de varios visillos de Ikea. Este decorado, completado por unos centros de hortensia, resaltaba la armonía de la iglesia de Parquelagos, en la que se celebró la ceremonia religiosa, y la sobria belleza, predominante pureza, de su madera, inserta en un marco natural idílico, rodeada de jardines y un impresionante lago donde la pareja realizó su sesión de fotos en exteriores.

Para completar la dulce jornada, instalamos un precioso candy bar en la zona del baile, compuesto por tartas de golosinas que eran auténticas obras de artesanía y deliciosos cupcakes, regalo de las amigas de la novia. Fotografías de Tuyo Producciones.